En un artículo anterior veíamos que no es necesario tener que esperar y ahorrar para comprar un híbrido, sino que nuestro propio auto (sobre todo si es a gasolina) puede convertirse en uno, con el consiguiente beneficio económico y ambiental: Puedes hacer que en tu auto sea instalado un sistema que trabaje con Gas Licuado de Petróleo o Gas Natural Vehicular, de tal manera que puedas alternar entre el uso de gasolina y gas, dependiendo de las circunstancias.

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Supongamos que luego de evaluar las ventajas y desventajas de hacer que tu auto funcione también a gas, te animas. Entonces, dependiendo del lugar donde vivas, tendrás dos alternativas: Gas licuado o gas natural; he ahí el dilema.

La respuesta puede dártela el tipo de uso que das a tu automóvil. Si tu auto es usado como taxi, como unidad de reparto, si lo utilizas para ventas o cobranzas, no te molesta perder la mitad del maletero (debido a la instalación del tanque) y recorres más de 200 km diarios, te convendrá más el GNV. En el caso de Perú, en el que en la actualidad hay estaciones de este combustible sólo en Lima, otro factor a tener en cuenta es si sales o no de la zona urbana.

Con este combustible, debes estar dispuesto a usar un equipo pesado y con poca autonomía, y a usar gasolina si decides salir de la ciudad (nuevamente, en el caso de Lima).

Pero si eres un usuario regular que no usas el vehículo para el trabajo, que tienes una camioneta doble tracción, que tienes un recorrido normal y que gustas de salir de la ciudad cada vez que puedes, te sentirás más cómodo con el GLP. El equipo es más liviano, tendrás una autonomía similar a la de la gasolina y una mayor cantidad de estaciones de servicio. Si el maletero de tu auto es reducido, puedes incluso usar un tanque helicoidal, con la forma de tu llanta de repuesto, e instalarlo donde ésta iría normalmente, de tal modo que no pierdas espacio de carga.

La instalación del GNV es además más costosa, aunque ciertos gobiernos financian su instalación, con lo que se vuelve más asequible para los sectores económicos más bajos. En ambos casos, el auto pierde potencia (15% en el caso del GNV, 5% a 10% en el caso del GLP). Teniendo ya pleno conocimiento del tema, estarás listo para tomar una decisión adecuada.

Fuente: Revista Automás.

Foto: Gerencia y Energía.

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