Las cosas no le han ido bien a Ford con Volvo desde que lo adquirió en 1999. En esa época, Volvo Cars Corporation no existía y el único omnipresente era AB Volvo, la corporación sueca que incluía a Volvo Trucks (camiones), Penta (motores marinos), Aero (motores aéreos), Bus (obvio) y Cars. Esta última división no caminaba bien y Ford pensó que sería buen negocio comprarlo. Así, FoMoCo (sí, Ford Motor Company) desembolsó US$ 6,400 millones y aparentemente todos ganaron: AB Volvo se deshacía de su elefante blanco y Ford tenía una buena oportunidad de negocios entre manos.

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Diez años después, las cosas son totalmente diferentes. A pesar de la gran inyección de dinero inicial, que dio como fruto primero al S60 (no cuento al S80 que salió ese año, pues fue fruto del trabajo de AB Volvo) y luego al resto de la gama actual de modelos, la respuesta del público no fue la que se esperó y las ventas de la (ex) marca sueca fueron declinando progresivamente, primero de modo silencioso y ahora a gritos: su reporte de ventas de octubre muestra una caída en ventas de 52% en relación al año pasado en Estados Unidos, que es para la gran mayoría de marcas su mercado objetivo más grande.

Ello, aunado a la crisis financiera que afecta a los tres grandes fabricantes norteamericanos (General Motors y Chrysler, además de Ford) hizo que poco a poco Ford se deshiciera de sus negocios de ultramar. Así fue como se deshizo de las marcas que conformaban el PAG (Prestige Automotive Group): Lincoln, Aston Martin, Land Rover, Jaguar y Volvo, que era el último que quedaba. Luego de intensos rumores acerca de su posible venta, negados en cada oportunidad por Ford, finalmente sucedió lo inevitable: el gigante norteamericano anunció que “reevaluará sus opciones estratégicas para Volvo”. En castellano, van a vender la marca.

Sumado a este anuncio, y según fuentes extraoficiales, Ford estaría dispuesto a recibir US$ 6,000 millones para vender la marca, es decir, “sólo” US$ 400 millones menos de lo que le costó. Tácita admisión de que Volvo no anda bien. De concretarse la venta, Ford lograría tanto hacerse de efectivo, que necesita y urgentemente, y a la vez recortaría costos.

Los potenciales compradores de Volvo serían, finalmente, SAIC Motor Corp. (el fabricante de automóviles más grande de China) o Hyundai, de Corea del Sur. Las siguientes semanas nos dirán qué es lo que finalmente pasa con la tradicional marca sueca.

Fuente: Bloomberg.

Foto: Motor Trend.

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